PAN CASERO

      El pan acompaña a la alimentación de la humanidad  desde hace unos 10.000 años. Se sabe que la introducción del cereal en la dieta humana aparece cuando el ser humano primitivo deja de ser nómada y se convierte en sedentario, siendo algún tipo primigenio de trigo una de las primeras plantaciones humanas. El cultivo de cereales presentaba la ventaja de que se podía almacenar y, de esta manera, se aseguraba la alimentación durante los inviernos.

     A lo largo de la historia de las culturas, el pan se ha ido elaborando con el cereal disponible en la zona o con la variante modificada más resistente. Así se tiene, por ejemplo, que tanto el trigo como los otros cereales se han empleado en Europa y parte de África; el maíz es frecuente en América; el arroz, en Asia.

     Un hecho social relativo al pan es que históricamente se ha establecido una distinción social en función del color de la miga de pan que se haya comido. Por ejemplo, los panes de centeno (de miga más oscura) han correspondido a las clases menos favorecidas, mientras que los de harina de trigo (de miga blanca) a clases más elitistas

    El pan ha sido tan importante en la alimentación humana, que se considera como sinónimo de alimento en muchas culturas. No obstante, participa en muchos rituales religiosos y sociales. Tales como: El matzoh, en la pascua judía, la hostia en la eucaristía cristiana, el rito de bienvenida de los pueblos eslavos que involucra el pan y la sal, etcétera.

Fuente: Wikipedia

 INGREDIENTES:

Para la masa madre:

– Una nuez de levadura de horno
– 50 ml. de agua tibia
– 100 grs. de cualquier harina que no sea de fuerza

Para el pan:

– La masa madre
– Una nuez de levadura de horno
– ½ litro de agua tibia
– Un total de 800 grs. de harina aprox., que hoy hemos distribuido de la siguiente manera:

100 grs.  harina de pan (blanca)
200 grs .harina morena
150 grs. harina de centeno
50 grs. harina de maíz
300 grs. harina de espelta integral

– Semillas de sésamo
– Semillas de lino
– Pipas de girasol
– Pipas de calabaza
– Nueces y otros frutos secos (opcional)
– Un chorrito de aceite de oliva virgen extra

ELABORACIÓN:

      Empezamos haciendo la masa madre. Para ello disolvemos la levadura en agua tibia y vamos incorporando la harina. Amasamos bien hasta obtener una pequeña bola de masa  a la que marcaremos una cruz con un cuchillo (para que fermente mejor) y  reservaremos unas dos horas en un bol, tapada con un trapo.

      Cuando la masa madre ha doblado su volumen (unas 2 horas, aprox.)  la ponemos en un recipiente junto con el agua tibia y disolvemos bien con las manos.

      Una vez disuelta empezamos a incorporar la mezcla de harinas y la levadura. Amasamos procurando que se disuelva bien la levadura.

      Nos quedará una bola de masa que no se nos ha de pegar en las manos. Ahora incorporamos las semillas, pipas o frutos secos y mezclamos bien.

      Finalmente añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra que integraremos bien a la masa.

      Cogeremos la bola de masa y la golpearemos sobre una madera a fin de que salga el aire.

      Seguidamente cogeremos una bolita de masa y la apartaremos para que nos sirva de masa madre para el siguiente pan. Guardaremos tapada con papel film y un paño.

      Una vez golpeada la masa le daremos forma al pan. En este caso hacemos dos panes alargados.

     Colocamos sobre una bandeja de horno un trapo espolvoreado de harina, donde colocamos los panes, dejando un buen espacio entre ambos. Los tapamos con los extremos del mismo trapo y colocamos en un lugar resguardado de corrientes de aire hasta que fermente, aproximadamente unas 2 horas.

      Transcurrido este tiempo retiramos el trapo de manera que el pan de la vuelta, es decir, que la parte que estaba arriba quede abajo.

      Hacemos unos cortes sobre el pan y horneamos.

      Horno precalentado a 250º, calor arriba y abajo y turbo. Lo tendremos durante 10 minutos a esta temperatura y   bajaremos a 180º, horneándolo durante 20 minutos más.

      Transcurrido este tiempo sacaremos el pan del horno y lo colocaremos sobre una rejilla, de pie o de lado hasta que se enfríe.

      Y una vez frío ya está listo para consumir.

      También lo podemos hacer sin masa madre. En este caso empezaremos la preparación disolviendo el ½ litro de agua tibia con la levadura, incorporando las harinas y semillas y siguiendo los mismos pasos descritos para la preparación con masa madre.

Bon profit!

Esta entrada fue publicada en RECETAS DE COCINA y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a PAN CASERO

  1. Catalina dijo:

    Sin ninguna duda el mejor pan. Hay que intentarlo, no falla.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *